Encuentros · María Bear

Encuentros en las 4 Estaciones del Bienestar

Despierta, reconecta y expande tu ser en sintonía con la naturaleza y el universo

Imagina regalarte un fin de semana para estar, de verdad. Un lugar cuidado, rodeado de naturaleza, donde llegas con tu gente y algo dentro empieza a aflojar. Estas escapadas nacen para eso, para salir del ruido cotidiano y volver a lo esencial a través de experiencias que se viven con el cuerpo, el corazón y los sentidos. Aquí el tiempo se dilata, el móvil pierde protagonismo y lo importante vuelve a ocupar su lugar.

Encuentros es ese espacio donde el viaje deja de ser solo movimiento y se convierte en presencia. Donde lo compartido se transforma en ritual y el bienestar deja de ser una idea para convertirse en experiencia viva. No como algo íntimo y silencioso, sino como algo que se respira, se nombra y se sostiene junto a otros.

Hay vivencias que no caben en un curso online ni en un contenido digital. Se revelan en una mirada sostenida, en un gesto de escucha real, en una conversación que no tiene prisa. Son momentos que no se consumen, se habitan, y que se guardan no solo en la memoria personal, sino en algo más amplio y colectivo.

Aquí no venimos a aprender desde la teoría, sino a practicar la presencia. A respirar juntos, a mover el cuerpo con conciencia, a hablar desde lo honesto y a escuchar sin juicio. Son espacios de pausa y expansión que rompen la inercia diaria y nutren el bienestar en todas sus capas, cuerpo, mente y espíritu.

Cada Encuentro se manifiesta de formas distintas. Puede tomar la forma de círculos de conversación entre personas afines, meditaciones al amanecer o al caer el sol, sesiones de movimiento consciente, experiencias sensoriales, espacios de intercambio o pausas compartidas alrededor de una infusión. Nada forzado, todo cuidado.

Solo existen cuatro Encuentros al año, uno por estación. Cada uno es único y, al mismo tiempo, todos comparten el mismo pulso, recordarnos que no estamos solos en este camino y que el bienestar, cuando se vive acompañado, deja una huella más profunda.

Estoy trabajando en ello con calma y cuidado. Como todo lo que realmente vale la pena, esto necesita su tiempo. No se trata de correr, sino de escuchar, ajustar y darle forma hasta que se sienta verdadero. Cuando esté listo, no será perfecto, pero sí auténtico. Y entonces será un gusto compartirlo.