Om: Símbolo Sagrado y Concepto Filosófico Universal

Origen, estructura y simbolismo

El Sonido Primordial del Universo

En esta publicación nos adentraremos en un análisis exhaustivo del Om: su origen etimológico e histórico, su evolución a través de las principales tradiciones religiosas de la India, su compleja estructura fonética y resonancia, el simbolismo de su glifo, sus aplicaciones contemporáneas y la creciente validación científica de sus beneficios.

Om: Origen e Historia

El Om (o Aum ॐ) es mucho más que un sonido, es un símbolo universal y sagrado, considerado uno de los más antiguos y poderosos en diversas tradiciones espirituales, trascendiendo fronteras culturales y religiosas. A lo largo de la historia se le ha descrito como el “sonido del Universo” o la “vibración divina primordial” de la que emergió toda la existencia.

Om (o Aum, ॐ), sonido sagrado y símbolo espiritual, representa la vibración primordial del universo, origen de toda existencia.

La concepción de Om como “sonido primordial” o “vibración original” aparece de forma recurrente en numerosas fuentes, estableciendo un paralelismo notable con los principios de la física moderna.

Raíces Etimológicas e Históricas

La sílaba Om (o Aum ॐ), por su parte, es un símbolo sagrado en el hinduismo, y la evidencia escrita de su significado se remonta a los Vedas, antiguos textos sánscritos védicos compuestos entre 1500 y 2000 a.C.

Para los hindúes, los Vedas son apauruṣeya, es decir, “no creados por el hombre”, “sobrehumanos” o “sin autor”, y se consideran revelaciones percibidas por antiguos sabios en profunda meditación.

Existen cuatro Vedas principales: Rigveda, Samaveda, Yajurveda y Atharvaveda. Cada uno con un propósito distinto y dividido en cuatro secciones diferentes: Samhitas (colección de himnos), Brahmanas (comentarios rituales), Aranyakas (textos para la meditación en el bosque) y Upanishads (enseñanzas filosóficas y espirituales).

Primeras Referencias del Om

Aunque el término Om no aparece en el Rig Veda, el más antiguo de los textos védicos, su primera mención en el léxico védico se encuentra en la Taittiriya Samhita del Yajur Veda.

Posteriormente, y de forma más destacada, la sílaba Om es citada y analizada extensamente en las Upanishads, donde adquiere un profundo sentido filosófico y místico. Estos textos sánscritos, pertenecientes a la etapa tardía y post-védica, marcaron una transición crucial: del ritualismo arcaico propio del Veda, a nuevas concepciones religiosas, sentando las bases de los conceptos centrales del hinduismo.

En las Upanishads, el Om es descrito como la meta última de todos los Vedas y se vincula a ideas como “sonido cósmico”, “sílaba mística”, “afirmación de lo divino” y símbolo de realidades espirituales abstractas.

Chandogya Upanishad recomienda meditar en Om, al que llama udgitha (canto), lo presenta como esencia de todos los seres y del Samaveda (veda del canto) y lo vincula a la lucha entre devas (dioses) y asuras (demonios), sugiriendo que despierta las inclinaciones positivas en el ser humano.

Katha Upanishad enseña que Om es Brahman (la Realidad Última) mismo y la sílaba más elevada, y asegura que quien comprende y recita Om, puede cumplir sus más profundos deseos.

Mandukya Upanishad explora el significado profundo de la sílaba sagrada, y enseña que el Om abarca todos los estados del tiempo, del Atman (el Ser interior) y de la conciencia, identificándolo con Brahman (la Realidad Última). Brahman se refiere al principio universal, eterno e inmutable, la esencia de la cual surge todo lo que existe. Atman es el Ser más íntimo de cada uno, puro y divino.

En el Bhagavad Gita, Krishna se presenta a sí mismo a través del Om, describiéndolo como purificador y meta del conocimiento.

El Yoga Sutra de Patanjali describe al Om como una manifestación directa del Ser Supremo, esencial para la meditación y la expansión espiritual.

En la literatura puránica, Om adquiere nuevas dimensiones: Representa la Trimūrti hindú, un concepto central en el hinduismo que encarna la trinidad divina formada por tres deidades principales: Brahma, el creador del universo, Vishnu, el preservador del orden cósmico y Shiva, el destructor y regenerador del mundo. Juntos, simbolizan las tres funciones cósmicas esenciales, creación, conservación y destrucción, que mantienen el equilibrio del universo.

En párrafos anteriores, Om se ha descrito como el sonido primordial que encarna la esencia de Brahman, la Realidad Última, más allá de forma y género. Pero en la tradición shakta (centrada en la adoración de la diosa), este mismo principio se identifica con Adi Parashakti, la Energía Divina Femenina primordial, fuente de toda manifestación y de la cual incluso las deidades masculinas obtienen su poder. Desde esta perspectiva, Om es la vibración original de Shakti desplegando el universo, uniendo así el concepto sonoro védico con la cosmovisión devocional shakta.

María Bear · Lumina · Ganesha

En la tradición puránica y tántrica, Om se asocia con Ganesha, como su personificación y deidad regente. El Ganesha Atharvasirsha Upanishad afirma: “Tú eres el Om” (tvam eva oṃkāraḥ), presentándolo como la forma accesible para los practicantes del sonido primordial.

Su figura simboliza la sabiduría y la capacidad de remover obstáculos, cualidades reflejadas en el poder del Om para despejar la mente y abrir el camino espiritual.

En el glifo, sus curvas evocan la cabeza, la trompa y el abdomen del dios, mientras que la media luna de Maya recuerda la diferencia entre lo aparente y la Realidad Última

Glifo: Representación Visual del Sonido Sagrado Om

El glifo Om (ॐ) es mucho más que una figura gráfica: constituye un compendio simbólico que condensa la totalidad de la existencia y los estados de conciencia. Es al mismo tiempo un signo visual, una guía espiritual y un mapa filosófico.

El glifo refleja la visión de la realidad como unidad de lo manifestado y lo inmanifestado. Lo manifestado es todo aquello que podemos percibir: el universo físico, los fenómenos, el tiempo, los estados de conciencia (vigilia, sueño, sueño profundo). Lo inmanifestado es lo que existe más allá de la percepción y de las formas: la realidad absoluta, la conciencia pura, lo eterno e inmutable (Brahman).

Esta simbología del Om afirma que ambos aspectos son inseparables: lo visible y lo invisible, lo temporal y lo eterno, son parte de una misma realidad. Es una invitación a reconocer que nuestra experiencia cotidiana (lo manifestado) y la esencia espiritual (lo inmanifestado) forman un solo todo.

Estados de Conciencia Representados en el Glifo

La forma visual del glifo Om es una representación gráfica de los diferentes estados de conciencia (vigilia, sueño, sueño profundo) y el estado puro de paz que los une.

María Bear · Om Glifo

Curva inferior (A)

Significa el estado de vigilia (Vaishvanara), la orientación hacia el exterior y la conciencia despierta que interactúa con el mundo material.

Curva central (U)

Representa el estado de sueño (Taijasa), donde la conciencia se vuelve hacia adentro y se experimenta un mundo diferente a través de los sueños.

Curva superior (M)

Simboliza el sueño profundo (Prajna) y el reino del inconsciente psíquico, un estado de no-deseo y no-sueño.

Media Luna (Maya)

Situada sobre las curvas, esta forma de media luna representa Maya, la ilusión o el velo que debe superarse para alcanzar el estado más elevado de dicha y la Realidad Última.

Punto (Bindu)

En la parte superior del símbolo, el bindu (punto) representa el cuarto estado de conciencia, conocido como Turiya o estado absoluto. Se caracteriza por la paz y la dicha puras, donde la conciencia no se orienta ni hacia el interior ni hacia el exterior, sino que permanece en un estado espiritual supremo, más allá de las limitaciones de los tres estados anteriores.

Om (o Aum, ॐ): Estructura Fonética y Resonancia

Om es, en esencia, una vibración: su manifestación audible de tres fonemas Aum, seguidos de un silencio significativo, refleja el pulso universal. Su pronunciación fluye desde la garganta, recorre la lengua y culmina en los labios, simbolizando el tránsito por vigilia, sueño y sueño profundo. Cantar Om se interpreta como “subirse” al movimiento universal, facilitando la sintonía con el entorno.

  • A (Vaishvanara): El estado de vigilia, la creación y el principio de todo. Fonéticamente, el sonido «A» se origina en la parte posterior de la garganta.
  • U (Taijasa): El estado de sueño, la continuidad y la preservación. Fonéticamente, el sonido «U» se desplaza hacia adelante a lo largo del paladar.
  • M (Prajna): El estado de sueño profundo, la disolución y el fin. Fonéticamente, el sonido «M» se cierra en los labios.
  • El Silencio (Turiya): El estado absoluto, el silencio que sigue al canto de Aum. Simboliza lo infinito y la Realidad Última (Brahman), conteniendo todas las vibraciones y estados del ser. En este estado de quietud, se cree que se puede encontrar una conexión perfecta con el universo.

Los 4 Estados de Conciencia según el Vedanta

Cuando hablamos del Vedanta, nos referimos a una de las escuelas filosóficas más antiguas y profundas del hinduismo. Su nombre significa literalmente “el fin de los Vedas”, ya que se fundamenta en la parte final de estos textos sagrados: las Upanishads. El Vedanta investiga la relación entre el Atman (el ser individual) y Brahman (la realidad suprema), enseñando que, en esencia, ambos son uno solo.

Su propósito trasciende lo intelectual: es una vía de liberación interior, que nos guía hacia el descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza, más allá del cuerpo, la mente y el ego.

Los cuatro estados de conciencia están descritos en la Mandukya Upanishad, uno de los textos más breves pero más poderosos del Vedanta, y ofrecen una visión profunda del viaje de la conciencia hacia su origen.

Estado de conciencia: Vigilia
Nombre en sánscrito: Jagrat
Estado en el que estás despiert@, percibiendo el mundo externo a través de los sentidos. Tu conciencia está dirigida hacia afuera. El “yo” en este estado se llama Vaishvanara.

Estado de conciencia: Sueño
Nombre en sánscrito: Svapna
Estado de sueño con imágenes. El cuerpo descansa, pero la mente crea mundos internos. Aquí el “yo” se llama Taijasa, y la conciencia se dirige hacia adentro.

Estado de conciencia: Sueño profundo
Nombre en sánscrito: Sushupti
Estado sin sueños, sin pensamientos. Parece que no hay conciencia, pero en realidad hay una paz profunda. El “yo” aquí es Prajña, conciencia latente.

Estado de conciencia: Conciencia pura
Nombre en sánscrito: Turiya
Estado trascendental, la conciencia pura que subyace a todos los demás. Es silencio absoluto, presencia sin forma, y la puerta hacia una comprensión radical: la unidad del ser.

La Unidad del Ser: de la Conciencia a la Realización

Es en Turiya donde se revela Ekatma, la vivencia de que el yo individual (Atman) y la realidad suprema (Brahman) son una sola esencia. Esta realización no es conceptual ni filosófica, sino directa y transformadora. El buscador deja de percibirse como una parte del universo y comienza a reconocerse como su totalidad. Ekatma no es una idea, es una experiencia: la disolución de toda dualidad.

Om: Símbolo y Práctica de la Unidad

Esta misma visión de unidad está codificada en el símbolo sagrado Om. Su estructura representa los tres estados de conciencia manifestados, vigilia, sueño, sueño profundo y el cuarto estado, Turiya, como lo inmanifestado. Om no es solo un sonido, sino una “cosmología encarnada”: al vocalizarlo, el practicante recorre internamente el ciclo de la conciencia, desde lo visible hasta lo eterno.

Lo manifestado y lo inmanifestado no son opuestos, sino aspectos inseparables de una misma realidad. Om nos recuerda que la espiritualidad no es una abstracción, sino una vivencia que involucra cuerpo, mente y energía. Es una hoja de ruta hacia Ekatma, hacia la unidad que el Vedanta señala como el destino último de todo ser consciente.

El Om y sus Ecos en Tradiciones Espirituales

El Om ha trascendido sus orígenes védicos para convertirse en un símbolo compartido por varias tradiciones espirituales. En el hinduismo, budismo, jainismo y sijismo, conocidas como religiones dhármicas o índicas, este sonido adopta matices distintos, pero siempre se vincula con un mismo principio: el dharma.

El dharma puede entenderse como el orden universal, la ley natural que sostiene el cosmos y, al mismo tiempo, como la guía ética que orienta la vida humana hacia la verdad y la armonía. Al entonar Om, se evoca esa conexión con el dharma: un recordatorio de que nuestra práctica espiritual busca sintonizar con la fuerza que da sentido y equilibrio a la existencia.

María Bear · Lumina · Hinduismo

Hinduismo

Om como la vibración primordial del Universo

En el hinduismo, Om (ॐ) es la sílaba sagrada por excelencia, considerada la vibración primordial que sostiene el universo. Representa simultáneamente a Brahman (la conciencia cósmica), al Atman (el ser interior) y a la totalidad de la existencia. Su uso está profundamente arraigado en la práctica espiritual: se recita al inicio y al final de los rituales, se emplea en la meditación para centrar la mente, y se incorpora como prefijo o sufijo en otros mantras, amplificando su poder.

Históricamente, Om aparece en los textos védicos como un “instrumento del pensamiento” vinculado a la ritualidad externa. Con el tiempo, en las Upanishads, su significado se transforma: pasa a representar los estados de conciencia (vigilia, sueño, sueño profundo y el estado trascendental) y se convierte en una vía hacia el conocimiento interior y la introspección filosófica.

Hoy en día, Om trasciende religiones y fronteras, evocando la unidad entre lo individual y lo absoluto. Su resonancia milenaria lo convierte en un puente entre la tradición y la experiencia espiritual contemporánea.

María Bear · Lumina · Budismo

Budismo

Om como símbolo de compasión, sabiduría y evolución espiritual

Aunque el Om no formaba parte del budismo original en la India, fue incorporado posteriormente en las escuelas Mahāyāna y Vajrayāna, influenciadas por las tradiciones hindúes. Su uso más emblemático aparece en el mantra tibetano “Om maṇi padme hūṃ”, documentado en el Kāraṇḍavyūha Sūtra hacia el siglo V d.C. Este mantra invoca a Avalokiteśvara, el Buda de la Compasión, y se considera una herramienta para trascender el ego y alcanzar la iluminación.

En el budismo tibetano, Om representa las tres dimensiones del ser: cuerpo, palabra y mente. Según el 14.º Dalai Lama, este sonido encarna tanto los aspectos impuros del practicante como los puros de un Buda, simbolizando totalidad y perfección. Se utiliza en rituales, meditación, atención plena y prácticas con cuencos tibetanos.

En Japón, aparece el concepto A-un (阿吽), a menudo confundido con Om. Representa el principio y el fin de todas las cosas, y se encuentra en templos y estatuas guardianas, aunque con una connotación distinta.

Cabe destacar que Gautama Buda desaconsejó inicialmente el uso de mantras, por lo que su incorporación fue un desarrollo sincrético posterior. Mientras que Mahāyāna y Vajrayāna adoptaron prácticas como el canto de mantras y visualizaciones, la tradición Theravāda se ha mostrado más reservada. Algunos maestros de Vipassanā aceptan el Om como herramienta sonora, siempre que no se vincule directamente con conceptos hindúes como Brahman o Atman.

Esta evolución doctrinal refleja la capacidad del budismo para integrar elementos externos sin perder su esencia, y cómo el Om se ha convertido en un símbolo de compasión, sabiduría y trascendencia.

María Bear · Lumina · Jainismo

Jainismo

Om como símbolo de liberación y autorrealización

El jainismo, una de las tradiciones espirituales más antiguas de la India, también incorpora el Om (Aum) como un símbolo sagrado de profundo significado. En esta filosofía, Om representa una vía hacia la liberación espiritual (moksha) y la autorrealización, encarnando reverencia por los seres supremos y la conexión directa con lo divino.

Este mantra se utiliza para venerar a los Pañca-Parameṣṭhi: Tīrthaṅkaras, ācāryas, upādhyāyas, sādhus y sādhvīs. El Om jainista se considera una forma abreviada de estos cinco niveles de autoridad espiritual, compuesta por las iniciales A + A + A + U + M, cada una representando una categoría de guía espiritual.

Además, el símbolo Om evoca las primeras cinco líneas del «Namokar Mantra», la oración más importante del jainismo, que expresa respeto por los maestros espirituales sin aludir a ningún dios creador. En este contexto, Om se convierte en una herramienta de meditación que purifica la mente, eleva la conciencia y guía al practicante hacia la trascendencia.

Así, el Om en el jainismo no es solo un sonido: es una síntesis vibracional de sabiduría, devoción y disciplina espiritual.

María Bear · Lumina · Sijismo

Sijismo

Om como sonido del Creador y camino hacia la unidad espiritual

En el sijismo, el Om (Omkara u Oankar) se identifica como el sonido primordial que representa a Dios. Inspirado en la tradición védica, Guru Nanak, fundador del sijismo, incorporó este concepto a la práctica espiritual, reconociéndolo como la vibración eterna (anāhat nād) que impregna toda la creación.

La expresión “Ik Onkar” (ੴ), que abre el Mul Mantar en el Guru Granth Sahib, significa “un Dios” o “la unidad absoluta de lo divino”. Este mantra central expresa la unicidad de la Realidad Suprema y resume la visión monoteísta y no dual del sijismo.

En esta tradición, el sonido Aum (pronunciado Ong) representa la presencia divina y se conoce también como Shabad, “palabra sagrada”. El Shabad no es sólo símbolo, sino herramienta: se utiliza en la práctica de “Simran”, una meditación repetitiva que permite al devoto conectar con lo divino, purificar la mente y alcanzar la iluminación espiritual.

El canto de Om está presente en rituales como la recitación del Guru Granth Sahib y la ceremonia de iniciación Amrit Sanchar, donde se reafirma la unión con lo eterno. En el sijismo, Om es símbolo de unidad, unicidad y conciencia pura.

Ecos Universales del Om

La capacidad del Om para trascender sus orígenes védicos y resonar en diversas culturas revela un patrón de difusión y reinterpretación difícil de atribuir al azar. Su fuerza simbólica no solo marcó a las religiones dhármicas, sino que también encuentra paralelos en otras tradiciones espirituales.

La similitud fonética entre Aum y el Amén del cristianismo y el judaísmo ha sido interpretada como un signo de unidad subyacente entre religiones. Incluso en el antiguo Egipto existía la divinidad Amén o Amón, lo que refuerza la hipótesis de conexiones transculturales más amplias.

Todo ello apunta a una búsqueda humana universal: expresar y conectar con la Realidad Última a través de la vibración vocal. Más allá de diferencias teológicas, los sonidos sagrados revelan un fundamento común en la experiencia espiritual, recordándonos que símbolos como el Om no solo favorecen el diálogo interreligioso, sino que también muestran una extraordinaria capacidad de adaptarse, resignificarse y enriquecer múltiples contextos culturales.

El Om y la Meditación: Un Vínculo Profundo

Donde el sonido se convierte en silencio interior

En la tradición hindú, Om es considerado el Mahat Mantra, el gran mantra: un punto de unión entre pensamiento, palabra y lo eterno. En la práctica meditativa, este sonido sagrado actúa como un eje que alinea mente y espíritu, generando calma, concentración y una conexión íntima con lo esencial.

La meditación con Om se basa en la repetición consciente del mantra, conocida como japa, que ayuda a aquietar la mente y reducir los pensamientos intrusivos. Esta repetición puede realizarse en voz alta, en silencio o susurrada, y suele sincronizarse con la respiración. Herramientas como el uso de un mala (rosario de 108 cuentas) facilitan la concentración y el ritmo interno.

A medida que la práctica se profundiza, el mantra puede continuar espontáneamente como un zumbido mental o incluso desaparecer, dejando al practicante en un estado de absorción profunda. Esta evolución revela la naturaleza dinámica del Om como ancla meditativa: al principio, es un objeto de enfoque activo; luego, se convierte en una presencia sutil que sostiene la atención sin esfuerzo.

El canto de Om también genera vibraciones físicas que recorren el cuerpo desde el abdomen hasta la cabeza, actuando como una interfaz entre los niveles burdos (cuerpo) y sutiles (mente y conciencia). Estas vibraciones han sido asociadas con efectos fisiológicos como la estimulación del nervio vago, la activación de los chakras y la regulación de la respiración, lo que sugiere que el Om no es solo un sonido, sino una experiencia energética y corporal completa.

Así, el Om en la meditación no sólo centra la mente: la sintoniza con lo infinito, facilitando la trascendencia de la dualidad entre el practicante y el objeto de meditación. Es una herramienta que transforma el silencio interior en presencia consciente, consolidando un vínculo profundo entre la vibración primordial y el despertar espiritual.

El poder del Om: Beneficios Medibles para Cuerpo y Mente

Donde la vibración ancestral se encuentra con la evidencia moderna

El canto de Om, más allá de su valor espiritual, ha sido vinculado a beneficios fisiológicos y psicológicos que hoy comienzan a ser respaldados por la ciencia. Diversos estudios sugieren que esta práctica ancestral puede reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, promoviendo estados de relajación profunda, mejorando la concentración, la calidad del sueño y el bienestar general.

Efectos sobre el cerebro y la conciencia

Investigaciones con electroencefalografía (EEG) y resonancia magnética funcional (fMRI) han revelado que el canto de Om:

  • Reduce la complejidad de la señal cerebral, lo que se asocia a estados de calma.
  • Aumenta la potencia de ondas delta, alfa y theta, vinculadas a meditación profunda y claridad mental.
  • Modula la respuesta emocional: imágenes desagradables se perciben como menos negativas durante el canto.
  • Desactiva áreas límbicas relacionadas con el estrés, como la amígdala, y fortalece el hipocampo y la corteza prefrontal.
  • Reduce la rumiación mental al disminuir la actividad de la red de modo por defecto.
  • En meditadores frecuentes, se ha observado un grosor cortical rejuvenecido, comparable al de personas más jóvenes.

Efectos sobre el corazón y el sistema nervioso

La variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV), un indicador clave del equilibrio autonómico, también mejora con el canto de Om:

  • Aumenta la actividad parasimpática, favoreciendo el descanso y la digestión.
  • Mejora la sincronía cardiovascular y la sensibilidad barorrefleja.
  • Incluso sesiones breves (5 minutos) generan beneficios, especialmente en practicantes experimentados.
  • Se fortalece la vía prefrontal-amígdala, esencial para la regulación emocional.

Otros beneficios fisiológicos documentados

  • Reducción de cortisol, la hormona del estrés.
  • Estado de alerta mental con relajación corporal.
  • Menor consumo de oxígeno y mayor eficiencia sensorial.
  • Posible utilidad en migrañas, dolores de cabeza y modulación inmunológica (evidencia preliminar).

Una práctica ancestral con respaldo moderno

En conjunto, los estudios con EEG, fMRI y HRV muestran que el canto de Om:

  • Estimula el nervio vago, activando centros parasimpáticos.
  • Modula regiones cerebrales clave para el equilibrio emocional.
  • Favorece ondas cerebrales asociadas a paz y claridad.
  • Mejora la función cardiovascular y la adaptabilidad fisiológica.

Espiritualidad y ciencia: un puente posible

El canto de Om se posiciona así como una práctica no farmacológica, accesible y poderosa, capaz de integrar la sabiduría espiritual con los avances de la neurociencia. En su vibración resuena no solo una tradición milenaria, sino una herramienta concreta para el bienestar físico, mental y emocional.

Om en la Práctica Contemporánea

Del sonido primordial a sus aplicaciones modernas

La dualidad de Om, como elemento ancestral de las prácticas espirituales y, al mismo tiempo, como recurso adoptado en contextos modernos y seculares, resulta especialmente significativa. Su presencia en la psicología, la música contemporánea, la joyería, la tecnología y la investigación científica ilustra su extraordinaria capacidad de adaptación.

Om en la vida cotidiana y la cultura global

Más allá del ámbito espiritual o terapéutico, el concepto de mantra ha sido incorporado por la psicología contemporánea como recurso retórico: la repetición de palabras o frases clave fortalece ideas, hábitos o procesos de autosugestión.

En la música devocional, especialmente en los bhajans, Om se entona de manera melódica, generando un efecto meditativo y colectivo. En la vida personal, el símbolo se porta en joyas, colgantes o pulseras, utilizado como amuleto de serenidad, equilibrio y recordatorio de la paz interior. También se integra en la decoración de hogares, templos y santuarios, como representación de armonía y sacralidad.

Existen además tradiciones antiguas que mantienen su vigencia: en la cultura hindú, un ritual consiste en trazar Om con miel en la lengua de un recién nacido como acto de bendición, subrayando su relevancia espiritual desde el inicio de la vida. En contraste, las aplicaciones móviles contemporáneas permiten programar Om como tono de llamada o alarma, insertándose en la rutina diaria a través de la tecnología.

Om un símbolo vivo

En última instancia, Om no es un vestigio del pasado, sino una corriente viva que enlaza lo microcósmico con lo macrocósmico, la experiencia individual con la totalidad del universo. Su vibración entreteje filosofía, ciencia y espiritualidad, ofreciendo a la humanidad una vía atemporal hacia la conexión, la armonía y la trascendencia.

Om, la vibración que lo sostiene todo, y más allá del murmullo de la existencia, resuena eterno